Definición de usufructo  



    Del latín usus (uso) y fructus (fruto) ; el derecho de usar lo ajeno y percibir sus frutos. En general, utilidades, beneficios, provechos, ventajas que se obtienen de una cosa, persona o cargo.
    En cuanto institución jurídica, el usufructo se presenta como una desmembración temporal del dominio; pues mientras una persona, el usufructuario (v.e.v.), obtiene las utilidades de una cosa, el dueño conserva la propiedad, en cuanto derecho, pero sin poder usar ni gozar de lo suyo, en una expectativa de goce futuro, que lleva a denominarlo, por la disminución de sus facultades de goce, nudo propietario (v.e.v.).
    Dentro del clasicismo romano, Paulo definió el usufructo cual: "fus alienis rebus utendi. fruendi: salva rerum substancia" (derecho de usar y disfrutar de las cosas ajenas, dejando a salvo su substancia). La parte final se ha interpretado muy distintamente, ya como necesidad de que recaiga sobre cosas de uso reiterado, ya como indicadora de concluir el usufructo por la perdida de la cosa, ya como obligación de conservarla.
    En este último sentido orienta su definición el Cód. Civ. esp., que dice: "El usufructo da derecho a disfrutar los bienes ajenos con la obligación de conservar su forma y substancia, a no ser que el título de su constitución o la ley autoricen otra cosa" (art. 467).
    Demófilo de Buen, al analizar el concepto transcrita, observa que fallan caracteres fundamentales y que sobra parte de lo expuesto. No se expresa que se trata de un derecho real, por recaer sobre cosa, e inmueble por común: ni tampoco que es temporal, aunque pueda ser vitalicio, pero intransmisible. Lo personal del vínculo jurídico y Ío intransferible del mismo separa al usufructo del arrendamiento: mientras la temporalidad lo diferencia tic la enfiteusis (v.e.v.); además de faltar con respecto al primero la renta; y en cuanto a la segunda, la pensión. Cabe agregar que el recaer sobre la totalidad de los frutos, y no sobre los necesarios para el titular y su familia, hace que el usufructo difiera del uso (v.e.v.), como derecho real. Por otra parte, resulta superflua la obligación de conservar la substancia, cuando en seguida se añade que el título y la ley pueden permitir lo contrario; en que lo único de interés asentado es la obligación de principio de mantener la forma y substancia de lo usufructuado.
    De Buen, tras observar esos defectos, propone como definición del usufructo considerarlo como derecho real, de carácter temporal, que autoriza a su titular a disfrutar del normal aprovechamiento de una cosa ajena, con arreglo a su destino, y le impone la obligación de restituirla en momento señalado, bien la misma cosa, bien —en casos especiales— su equivalente. Tampoco parece escapar el notable tratadista a los reparos; pues omite la gratuidad del usufructo, al menos en la periodicidad de su ejercicio, que lo diferencia del arrendamiento; ya que inscrito éste, y entonces derecho real indudable, podría verse reflejado también en el concepto indicado. Aún más, el carácter de intransmisible mortis causa es tan peculiar, que debe incluirse en una definición técnica completa; y excluir la obligación de restituir en todo caso; pues la muerte del usufructuario, cese normal del usufructo, impide que cumpla tal obligación, cuya finalidad se produce de pleno derecho.
    El art. 2.807 del Cód. Civ. arg. caracteriza el usufructo como "el derecho real de usar y gozar de una cosa, cuya propiedad pertenece a otro, con tal que no se altere la substancia"; en que tampoco existe precisa diferencia del arrendamiento, ni la de enfiteusis, ni enteramente del derecho de uso o habitación, pues no se señala gratuidad ni precio, ni se limitan o se toleran los derechos del beneficiado.
    Como relativa aclaración al artículo transcrito, el legislador argentino establece que el "salva rerum substancia" de Paulo expresaba que el goce y uso de la cosa no debía consumirla. Conservar esa substancia es una consecuencia necesaria del principio que separa el derecho de gozar (el del usufructuario) del derecho de disponer (del propietario, e incluso del nudo propietario); y también contiene la extinción del usufructo por la destrucción de la substancia de la cosa. Por eso, el usufructo no se conserva sobre los restos, a diferencia de la propidad destruida. Insisto en que el dominio de lo usufructuado pertenece por partes al usufructuario y al nudo propietario; pero sin que surja comunidad, antes una exclusión está manifiesta: pues el primero nada tiene en la propiedad, y el segundo nada tiene en el goce. Caracteriza de propiedad temporal el usufructo; porque su perpetuidad excluiría la propiedad ajena. Es además propiedad personal, incomunicable, inaccesible por herencia. La cesión entre vivos no es la cesión del derecho, sino la de su ejercicio.
    Por curiosa inadvertencia, luego de haberle denominado propietario temporal, Vélcz Sarsfield dice del usufructuario que "es un tenedor precario de la cosa". Y aunque dice que no hay en sus manifestaciones contradicción alguna, apenas unas líneas más adelante, declara en su comentario: "El usufructuario tiene sin dudo la posesión corporal y de hecho de la cosa. Ejerce por sí actos de uso y goce, en tanto que este goce se aplica a su derecho: no es un tenedor precario; su posesión al contrario, quo la tiene por sí y por derecho propio, tiene el carácter de una verdadera posesión civil"... (!). Todavía insiste luego en negar esa condición de poseedor civil y volver, en oscurísimo texto, a declararlo tenedor precario...
    Escriche expone así sus nociones sobre esta institución tan fundamental: "La propiedad se compone del derecho de gozar y del de disponer de la cosa. Separados estos derechos, el de gozar se llama usufructo; y el de disponer, nuda propiedad. Usar y gozar se diferencian de modo que el uso se circunscribe o limita por la necesidad, y el goce se extiende a toda especie de utilidad y comodidad que proporciona la cosa fructuaria. El usufructo es un derecho con respecto al usufructuario, y una servidumbre con respecto al propietario. De aquí es que no debe admitirse la división que algunos hacen del usufructo en usufructo causal y usufructo formal, llamando causal al que tiene en la cosa su mismo dueño, por estar unido con su causa; estp es, con la propiedad; y formal, al que tiene en la cosa otra persona diferente del dueño; pues por usufructo no debe entenderse sino el formal; esto es, el que consiste en cosas ajenas".
    E«a consideración del usufructo como servidumbre corresponde al Derecho romano, y no se comparte en la doctrina ni en la legislación moderna. Así, el Cód. Civ. arg. lo menciona expresamente como derecho real. El texto similar es:>. lo trata, luego de la propiedad y la posesión, en título anterior al de las servidumbres, para atenerse a la base 12: el usufructo, el uso y la habitación se definirán y regularán como limitaciones del dominio y formas de su división".
    Aún cuando las servidumbres limiten también el dominio, no llegan a privar de su utilidad substancialmente al propietario. Como otras notas que separan aquéllas del usufructo están: 1 las servidumbres son indivisibles, y el usufructo es divisible; 2 éste es temporal, y aquéllas son perpetuas en principio; 3 cabe enajenar el usufructo, y no las servidumbres, al menos con independencia del predio al que favorecen; 4* mortis causa, no se transmite el usufructo, mientras las servidumbres pasan al que herede la propiedad dominante; 5* el usufructo requiere por lo general inventario y fianza, y nunca se exigen por la ley en las servidumbres.
    Sin perjuicio de tratar de las especies principales del usufructo en las voces siguientes a ésta, las divisiones más usuales del mismo son: a) por la du- ración, en temporal, por un plazo determinado, de años generalmente; y vitalicio o perpetuo, mientras viva el usufructuario, sin que tenga trascendencia que cambie o viva el nudo propietario; b) por la extensión de su contenido, en total, relativo a todos los frutos de la cosa; y parcial, sobre una parte de los mismos o en cuantía determinada, en que cabe cierta aproximación con el derecho de uso; c) por el número de usufructuarios, en simple, si se trata de uno; y múltiples, si son dos o más; d) por la modalidad de ejercicio, si son varios los titulares; en simultáneo, si su disfrute es a la vez, como cierta comunidad; o sucesivo, en que el uso y goce se produce unos después de otros; e) por la constitución, en legal, si la ley lo determina (como la cuota legitimaria del cónyuge supérstite en el Derecho español y el de los padres sobre los bienes de los hijos menores, más que retribución de administradores, justa compensación de los alimentos y refuerzo de la posición predominante de los padres en la jerarquía familiar), convencional (por voluntad de las partes presentes), testamentario (por acto de última voluntad) y judicial (en los raros nasos en que así se origine, o se resuelva); f) por la obligación conservativa del usufructuario, en perfecto o normal, donde ha de conservarse la forma y substancia, e imperfecto o cuasiusufructo (v.o.v.), en que ello no resulta posible por la naturaleza, como al usufructuar cosas consumibles; g) puramente o bajo condición, ya sea ésta suspensiva o resolutoria.
    Como Elementos personales del usufructo están el usufructuario, el titular del goce y uso de lo ajeno, y el nudo propietario, dueño de la cosa y desposeído temporalmente (y definitivamente si premuere al usufructuario y el título de éste es vitalicio) de sus beneficios y disfrutes, cuyos derechos y obligaciones, capacidad y demás caracteres se desenvuelven en las voces respectivas y en los usufructos especiales.
    Como elementos reales del usufructo, ha de señalarse la necesidad de que recaiga sobre una cosa ajena; ya que la sucesión en el usufructo por el nudo propietario consolida sus derechos de propietario. Pero, cabe alguna situación singular, en que eso sea temporal; como si alguien cediera a sus hermanos el usufructo sucesivo de una finca, durante dos años a cada uno, por orden de edades, y hubiera nombrado heredero al segundo de ellos, entre tres o más. Tendríamos entonces al propietario con un derecho de goce y disfrute en lo suyo durante un bienio, tras lo cual pasaría a otro esa facultad, sin que la consolidación fuera definitiva, y aun ruando cupiera discutir el tecnicismo.
    Pueden ser objeto del usufructo tanto los bienes muebles como los inmuebles, siempre que de ellos pueda obtenerse algún fruto, sean todos los de la cosa o parte de ellos, y esto entendido ampliamente, y no cual expresión agrícola o materia!; ya que pueden ser dados en usufructo los trajes, las alhajas y otras cosas que nada producen por sí o en sí.
    Expresamente, pueden ser usufructuados los derechos, siempre que no sean personalísimos {el de ser miembro de algunas asociaciones) o intransmisibles (como la autoridad conyugal o el débito, si bien e,i esto se tropezaría además con la moral).
    En verdad, cuando el legislador modela el usufructo genérico está pensando que recae sobre inmuebles, y agrícolas por lo común.
    No existen elementos solemnes para la constitución del usufructo: la ley, el testamento, un documento público, un contralo verbal y la prescripción pueden ser sus títulos, según los casos v las cosas. Sobre el detalle de cada clase, v. USUFRUCTO CONVENCIONAL, LEGAL, POR PRESCRIPCIÓN y TESTAMENTO Acerca de la duración del usufructo, cabe que sea temporal, si así lo dispone el convenio o el testamento. Los legales, los ganados por prescripción y aquellos voluntarios en que nada se restrinja o aclare, se entienden vitalicios; o sea, que subsisten mientras viva el usufructuario, sin que importe que premuera el propietario, cuyo heredero seguirá siendo nudo propietario mientras aquél sobreviva. Por el contrario, aun establecido el usufructo por un número de años a favor de una persona, la muerte de ésta lo extingue; salvo haber previsto la contingencia y haberse establecido quién haya de proseguir con los derechos del usufructuario, y en todo caso quedando excluido que éste pueda disponer mortis causa del usufructo. En cuanto a otros aspectos, v. USUFRUCTO TEMPORAL.
    El Cód. Civ. arg. declara que cabe constituir usufructo sobre todo cuanto quepa constituir legado (v.e.v.), cuyas normas son supletorias de la materia usufructuaria (arts. 2.834 y 2.835). Más concretamente declara que puede constituirse usufructo sobre toda especie de bienes, muebles o inmuebles, corporales o incorporales, que puedan ser vendidos o donados, y lodos los que puedan ser dejados por disposiciones do última voluntad. Los bienes que no 6on cosas (los derechos), sólo pueden ser objeto actual de usufructo cuando estén representados por sus respectivos instrumentos. De no estar representadas por éstos, las cosas comprendidas en el crédito o el derecho que viniesen a poder del usufructuario serán su objeto (art. 2.838). Además cabe establecerlo, aunque sea anormal: 19 sobre la parte indivisa de una cosa común, por el dueño; 29 sobre cosas de mero placer, corno un lugar destinado a paseo, estatuas o cuadros, aunque no produzcan nin guna utilidad (material); 39 sobre un fundo absolutamente improductivo (arts. 2.843 y ss.).
    Concreta asimismo el texto legal cit. sobre qué no puede establecerse usufructo: 1 sobre bienes del Estado, de las provincias o municipales, salvo ley especial; 2 sobre bienes dolales de la mujer, ni aun conformes ésta y el marido; 3 por el propietario fiduciario, sobre los bienes gravados con sustitución; 4 sobre el propio derecho de usufructo: 5 sobre los derechos de uso o habitación, por no ser cesibles; 6 sobre las servidumbres reales activas, separadas de los inmuebles a que pertenezcan; 7 sobre la hipoteca; 8 sobre la anticresis; 9 sobre la prenda, separada del crédito pignoraticio; 10. sobre los créditos intrasmisibles (arts. 2.839 y ss.).
    Expuesto por amplitud en el artículo EXTINCIÓN DEL. USUFRUCTO (v.e.v.) lo concerniente a tal materia, se citan aquí tan sólo las causa legales por las que concluye esta relación o institución: 1 por muerte del usufructuario; 2 por expirar él plazo o -cumplirse la condición resolutoria; 3 por reunirse usufructo y propiedad en la misma persona; 4* por renuncia del usufructuario; 5* por pérdida total de la cosa usufructuada; 6 por resolución del derecho del constituyente; 79 por prescripción (art. 513 del Cód. Civ. esp.). (v. los arts. 2.918 y ss. del Cód. Civ. arg.) Como complemento, v. ARRENDAMIENTO, CENSO EN- FITÉUTICO, DOMINIO, LECADO DE USUFRUCTO, SUCESIÓN DEL CÓNYUGE SUPERSTITE. (404, 405, 407. 408, 411, 412. 416. 417, 418, 790, 972, 983, 1.020, 1.101, 1.159. 1.763, 2.787, 3.064, 3.366, 3.385, 3.495, 4.148, 4.153. 4.209, 4.368, 5.911, 5.912, 6.292.)

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