Definición de uso


    Acción o efecto de servirse de una cosa; de emplearla o utilizarla. Práctica general o extendida. Modau Modo peculiar de obrar o proceder. Empleo continuado de algo o de alguien. Derecho a percibir gratuitamente, aunque con contribución en algunos casos a los gastos, los frutos de una cosa ajena, en la medida de las necesidades del usuario y de su familia, (v. DERECHO DE uso). Forma rudimentaria o inicial del Derecho consuetudinario, que coexiste con la ley escrita.
    Las principales acepciones del uso en lo jurídico se consideran con separación, dada la diversidad de los conceptos.
    A. — Como fuente del Derecho. Constituye la práctica, estilo o.modo de obrar colectivo o generalizado que se ha introducido imperceptiblemente y ha adquirido fuerza de ley. Aquí el uso es sinónimo de modo de proceder, y constituye un elemento de la costumbre (v.e.v.), o esta misma en su fase embrionaria. El uso, para ser admitido, además de la fundamental acogida por la ley, o no estar en ella excluido, debe ser múltiple, no contrario a la moral ni a las buenas costumbres y tácitamente aceptado por el consenso público; y al cual se conformen, por último los tribunales en sus fallos, como norma supletoria de la ley.
    La Part. I, tít. II, ley 1», expresaba que "el uso es cosa que nace de aquellas cosas que el hombre dice o hace, y sigue continuadamente por gran tiempo y sin embargo ninguno". Y en el proemio del mismo tít. se establece que "del uso nace tiempo; y del tiempo, costumbre", planteando la diferencio, no del todo resuelta, de la diferencia entre aquél y ésta. Para que el primero engendrara la segunda requería el texto cit. que fuera conforme al Derecho Natural y favorable al bien común; establecido pública, y no furtivamente; con intención de crear Derecho; con observancia constante durante 10 ó 20 años; y que contara con 30 juicios arriba, aun cuando Gregorio López acortaba considerablemente a dos sentencias los fallos que judicialmente lo consagraban.
    Con respecto a la distinción apuntada, el uso, en la generalidad de las exposiciones, se presenta como el aspecto material de la costumbre, como la ejecución de los actos, reiterados; mientras que la intención jurídica es el elemento espiritual que la costumbre aporta. Bonilla dice que "el uso es la causa; y la costumbre, el efecto. El uso es siempre práctica o repetición continuada de actos de una misma clase; y la costumbre es Derecho introducido por esa repetición o práctica; el uso no es Derecho y, por consiguiente, podrá interpretar, pero no derogar el Derecho; mientras que la costumbre es nuevo Derecho, que interpreta y deroga el ya establecido".
    En la legislación, al establecer que ei uso no deroga la ley, sólo se condena el uso contra legem; pero se da entrada indirecta al supletorio, y más evidentemente si la ratifica. No menciona el Cód. Civ. esp. el uso entre las fuentes principales y supletorias que reconoce en el art. 6»; pero, sí, lo admite como norma en concretas instituciones.
    Así, las servidumbres de paso y otras pecuarias, a falta de ordenanzas y reglamentos del ramo, se rigen por los usos y costumbres del lugar (art. 570). Al ocuparse de la interpretación de los contratos, el mismo texto recomienda que "el uso o la costumbre del país se tendrán en cuenta para interpretar las ambigüedades de los contratos, supliendo en éstos la omisión de cláusulas que de ordinario suelen establecerse" (art. 1.287).
    Quien alegue uso negado por la parte contraria, y siempre que no pueda apoyarlo en la jurisprudencia, y dude de que el juez o tribunal lo conozca, de- he probarlo, ya mediante testigos, ya por documentos, y en ello pueden ser de valor las obras doctrinales y antiguas en que se reconozca su vigencia y se explique su alcance.
    Muy despectivo con el Derecho consuetudinario en su amplitud es el art. 17 del Cód. Civ. arg.: "Las leyes no pueden ser derogadas en todo o en parte, sino por otras leyes. El uso, la costumbre o la práctica no pueden crear derechos, sino cuando las leyes se refieren a ellos". Sin duda, el uso ilegal es lo que en cada caso concreto suele alegar el actor contra el demandado, y en lo individual ha de estarse por la ley o norma contractual; pero, reiterado, colectivo, el uso descansa en su fuerza: la de los hechos, la de realidad que, de aceptarse socialmente, es el Derecho vivó, sea cual sea 1« actitud del legislador.
    El uso tiene además otra fuerza generadora; no sólo de la costumbre, en las construcciones citadas, sino de la misma ley en los textos que se reforman o en los que innovan, cual está acaeciendo con el Derecho Aeronáutico, cuya codificación se inspira en lá práctica de las empresas aéreas. Forma exterior concordante de las voluntades que dictan las normas jurídicas, a las que el legislador da expresión dejinida en la ley, el uso concluye por adquirir vigor, incluso legal, tras generalizarse.
    B. — Como vigor de la norma jurídica. El uso califica que una disposición escrita o consuetudinaria, está en vigor, que la realidad jurídica se rige por ella, que se cumple u observa. Laa leyes pueden estar en uso o haber caído en desuso, que implica una pérdida de energía natural, una especie de prescripción extintiva de su virtud ordenadora; tal es, por ejemplo, el caso de la potestad de veto del rey de Inglaterra, que se estima caduca tras dos siglos de no ejercitarla, y que el Parlamento estimaría sin duda en la actualidad acto inaceptable. Otro caso muy comprobable es la decadencia ,de los preceptos penales sobre el falso testimonio en juicio, pese a las tremendas y conscientes contradicciones de unos y oíros testigos en las causas criminales, evidencia de que muchos de ellos mienten a sabiendas; pero que no suscitan el mínimo reproche de los tribunales sentenciadores, ni menos la formación de causas. En la misma práctica de los tribunales es por demás evidente que no se cumple, o no cabe cumplir, el deber del juez de interrogar directamente a todas las partes, testigos y peritos, que se confia a diversos auxiliares, muy subalternos en bastantes ocasiones.
    El art. 5 del Cód. Civ. esp., luego de proclamar que las leyes sólo se derogan por otras posteriores, agrega que no prevalecerán contra su observancia el desuso, ni la costumbre o práctica en contrario; que posee el valor de resultar posible su aplicación siempre, por largo tiempo sin aplicarlas, ya por falta de ocasión para ello, ya por haberse fallado ron mayor o menor advertencia contra ellas, (v. DESUSO, NO USO.) C. — Como derecho real. Es la facultad, jurídicamente protegida, de servirse de la cosa ajena conforme a las propias necesidades, con independencia do la posesión de heredad alguna, pero con el cargo de conservar la substancia de la misma; o de tomar sobre los frutos de un fundo ajeno, lo preciso para las necesidades del usuario y de su familia (arts. 2.948 del Cód. Civ. arg. y 524 del esp.).
    Entre los romanos, el uso se configuró como servidumbre personal, análoga al usufructo (v.e.v.); pero limitada al uso de la cosa, sin el disfrute o percepción de frutos. Y en cae sentido existía una lógica en la caracterización, pues más impedía al dueño que rendía al usuario, especialmente en caso de fincas rústicas, donde tenia que limitarse a pasear, por ejemplo, a gozar del paisaje; pero sin poder probar un fruto ni arrancar una rama. Constituía, pues, un nudo uso, sin derecho a utilidad alguna.
    En la evolución posterior influye la imposibilidad de constituir el uso sobre cosas consumibles, y el absurdo de constituirlo sobre las que sólo producen beneficio mediante el uso parcial al menos de las mismas. La casuística de la época imperial entreabrió la puerta a la moderna amplitud; ya que en el caso de uso de una casa se facultó para vivir en ella, sin poderla ceder ni gratuitamente, lo cual puede siempre encubrir un secreto oneroso. En cuanto a las fincas rústicas, se permitió el consumo de algunas cosas por el usuario. Si de animales y esclavos se trataba (y no se les diferenciaba jurídicamente mucho en Roma), se permitió al usuario no sólo servirse personalmente de unos y otros para sus necesidades y servicios, sino alquilarlos a un tercero, pero no ceder este arrendamiento. También se consentía que el usuario de ganados los aprovechara para estercolar sus tierras. Ulpiano da un paso decisivo al facultarlo para aprovechar ciertos productos, como la lana y la leche. Adriano, en cuanto a los bosques, autorizó la percepción de frutos (de leñas sobre todo), pero sin cortar ni vender los árboles.
    Entre las obligaciones del usuario, además de cuidar de la cosa con la diligencia de un buen padre de familia, efectuar las reparaciones proporcionadas a las utilidades y restituir la cosa cuando correspondiere, se estableció por el pretor que debía prestar caución.
    En la actualidad, el derecho de uso, aun limitado en su contenido, presenta evidente carácter de derecho real, de constitución por lo general gratuita; ya por testamento, como legado, ya en forma de precario (v.e.v.), ínter vivos.
    El Cód. Civ. arg. declara que el uso se constituye de las mismas maneras que el usufructo; pero sin que exista el uso legal u obligatorio. Como ratificación de su naturaleza real, se declara que el usuario, para obtener el goce de lo debido, tiene una acción real en virtud de la cual no sólo puede obrar contra el propietario que goza del fundo, sino también contra terceros poseedores en cuyo poder se encuentro la heredad; además de las acciones posesorias del usufructuario.
    Cabe establecer el derecho de uso sobre toda especie de cosas no fungiblcs de alguna utilidad.
    Se rige, en primer término, por el titulo constitutivo. A falta de ello, por la ley, que limita el uso a las necesidades del usuario y de su familia. Estas necesidades se juzgan en relación a las diversas circunstancias que pueden aumentarlas o reducirlas, y por los hábitos del usuario, su estado de salud y lugar en que viva, sin que se le pueda oponer que es persona necesitada, lo cual sin duda aumenta su gasto. Lo de los hábitos es de interés en algunos casos; pues, de cederle el uso de una plantación de tabaco a quien no fume, o por su salud no pueda hacerlo y carezca de familia, si además no se decide a fumar, no cabría usar de este derecho.
    En las necesidades del usuario no se comprenden las relativas a su industria o comercio.
    Si el derecho de uso se establece sobre un fundo, se extiende tanto a lo inmueble por naturaleza como a los accesorios para su explotación. Si hay edificios en el mismo, el usuario tiene derecho a habitarlos y a emplearlos para guardar las cosechas, si para ello son adecuados.
    Si en un año sólo produce el fundo frutos para cubrir las necesidades del usuario y de su familia, habrá de entregársele cual si fuere usufructuario; pero estará entonces obligado, como éste, al pago de los impuestos y a costear las reparaciones.
    Si el uso es de los frutos de un fundo, el usuario puede usar de todos los frutos naturales del mismo; pero si los frutos provienen del trabajo del propietario o usufructuario, sólo tiene derecho a los frutos una vez pagado todo el costo de producirlos. La preferencia del usuario sobre los frutos naturales está sobre el mismo propietario o usufructuario de la heredad, y aunque por sus necesidades consuma todos los frutos, (v. los arts. 2.949 a 2.960 del cód. cit.) Las obligaciones del usuario están moldeadas por las del usufructuario (v.e.v.). especialmente sobre inventario y fianza. Y la extinción es también simi lar, además de la del grave abuso de la cosa.
    El derecho de uso no puede cederse, traspasarse ni hipotecarse, (v. los arts. 525 y ss. del Cód. Civ. esp.) D. — Como ejercicio de un derecho. El uso o ejercicio del mismo, además de la prueba o ratificación de su existencia, determina la imposibilidad de su atrofia, en los de carácter permanente, como el de propiedad; mientras que el no uso hace decaer esa potestad jurídica, tácitamente abandonada, o por la sociedad no conocida, que conduce a la prescripción. Quien haya estado activo durante la pasividad del titular, cuenta con un principio posesorio a su favor; además de que cabe la simple competencia como ocupante cuando se haya producido ya la prescripción extintiva. En los derechos que se agotan con su ejercicio, como el de vender lo hipotecado si vence la deuda y no se abona, el uso es la manera única de darle vida al derecho que puede desaparecer sin haberse usado nunca.
    En otro aspecto, el uso del derecho plantea el de sus límites, de que se trata en la voz ABUSO DEL DERECHO (v.e.v.). (3.753, 3.754.) E. — En lo mercantil. Sin perjuicio de tratar en la voz Usos DEL COMERCIO lo referente a esa materia en cuanto fuente del Derecho Mercantil, uso posee otra significación como plazo en los documentos de crédito: el número determinado de días que la costumbre del pueblo donde la letra se gira ha determinado para su pago.
    En ese sentido, el art. 451 del Cód. de Com. esp. determina que las letras de cambio pueden girarse, entre otras formas, u uno o más usos. "El uso de las letras giradas de plaza a plaza, en el interior de la Península e islas adyacentes, será el de sesenta días. El de las letras giradas en el extranjero sobre cualquier plaza de España, será: en las de Portugal. Francia, Inglaterra, Holanda y Alemania, 60 días. En las demás plazas, 90 días" (art. 453).
    F. — En lo económico. El uso expresa el rendimiento útil que una cosa puede proporcionar o el aprovechamiento que cabo sacar de ella. Las cosas se usan para el fin a que están destinadas, por lo general; y es el uso el que produce el aprovechamiento de la utilidad que tienen.
    Este uso material posee consecuencias jurídicas; asi, el uso de una alhaja es ponérsela y lucirla, que no la deteriora por lo general, aunque pueda exponerla al extravío y a la tentación de los ladrones; el de una prenda de vestir, es llevarla, que a la larga la gasta; mientras el uso de los comestibles, es naturalmente comerlos, que es acabar con ellos. De ahí las clasificaciones de los bienes en consumibles y no consumibles; y las distintas reglas para el usufructo de cosas consumibles o de- teriorables (v.e.v. y los arts. 481 y 482 del Cód.
    Civ. esp.).
    Fl uso de la cosa determina que el comodatario deba hacer los gastos que ello exija; y el hacer uso distinto del convenido (o del natural, cabe agregar), le hace responder de su pérdida, aun por caso fortuito larts. 1.743 y 1.744 del mismo cód.) Al uso: conforme al mismo.
    Andar al uso: adecuarse ai tiempo o a la época. Contemporizar.
    Entrar en los usos: adaptarse a los usos y costumbres de un país. Adquirir las prácticas de un oficio o cargo. l Seguir la rutina.
    Estar en bueno uso: encontrarse en buenas condiciones lo ya usado; factor principal en el comercio de segunda mano.


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