Definición de parentesco  



    Relación recíproca entre las personas, proveniente de la consanguinidad, afinidad, adopción o la administración de algunos sacramentos. Esa amplia fórmula comprende las cuatro clases principales de parentesco: el de consanguinidad o natural, el de afinidad o legal, el civil y el espiritual o religioso,, que, junto con otras modalidades, se consideran con más detalle en las voces específicas que siguen a ésta.
    Por limitación del concepto o por enfoque erróneo, él parentesco suele definirse, como se establecía en la Part. IV, tít. VI, proemio y leyes 1* y 2*, cual la relación o conexión existente entre las personas unidas por los vínculos de sangre, donde resulta notorio el olvido u omisión de los demás parentescos, incluso con efectos legales indiscutibles antaño y en la actualidad.
    No obstante, sobre ese concepto de parentesco, por ser el más íntimo y el más común, se apoyarán las consideraciones que en este artículo sigan. Con tal criterio, el parentesco requiere más inmediato o lejano un necesario ascendiente común, que crea la unidad familiar. Y dentro de esa corriente, y admitiendo la unidad de la especie humana, que la mayoría de las religiones acepta, todos los hombres y mujeres, por descender de una pareja, se encuentran en forzosa relación de parentesco, ya sea en línea recta, ya sea en la colateral, como primos, sobrinos o tíos. Sin embargo, la dificultad de fijar a veces tales relaciones y la necesidad de limitar el concepto familiar, sobre todo por la sucesión intestada, han llevado a los legisladores a trazar, fuera de la línea recta, que siempre se respeta y reconoce (tal vez por la dificultad de convivir más de cinco generaciones simultáneamente), grados extremos de parentesco, que las leyes antiguas solían extender hasta el décimo grado (como el Código de Napoleón), que el Código Civil argentino redujo al sexto grado, aceptado también por el Cód. Civ. esp. de 1889, y que acortó al cuarto colateral el R. D., español también, de 1928. Más aún, vigorizando la participación hereditaria del Estado y su voracidad de herencias vacantes, nuevas leyes sucesorias pretenden cortar la familia colateral en el segundo grado, el comprensivo de los hermanos, y excluyeme ya de tíos y sobrinos, situados como mínimo en el tercer grado de consanguinidad.
    Parentesco ce denomina también todo vínculo o unión que existe entre las personas, e incluso entre las cosas, por semejanzas o coincidencias.
    El parentesco, ya sea natural, o por similitud civil o canónica, presenta dos variedades fundamentales. En la principal de ellas, la relación se produce por descender una de las personas de otra; en el otro supuesto, el vínculo surge por proceder ambas de un tercero. Aquel • parentesco, en línea rectal es el que une a padres con hijos y a abuelos con nietos; el otro, el colateral, que familiarmente a hermanos, primos, y a sobrinos y tíos.
    Orgaz, que entiende por parentesco el sistema ju- rídicosocial que determina la posición relativa^ de los individuos dentro de la relación familiar, señala que el parentesco, en lo antiguo, difería profundamente del moderno, y no sólo por constituir una relación específica entre cada individuo y la tribu entera, sino por expresar cierto sentido religioso. Dentro de esa tendencia, Platón define el parentesco por "la comunidad de los mismos dioses domésticos". Demóstenes, como recuerda Fustel de Coulanges, para probar que dos hombres son parientes, muestra que practican el mismo culto y ofrecen en la misma tumba la comida fúnebre.
    Por ignorar el proceso de la gestación o por desconocerse casi siempre el progenitor, dada la promiscuidad primitiva, los primeros pueblos de la humanidad se fundaron en el parentesco uterino o materno, por la evidencia del nacimiento. Y de esa forma, chocando con nuestras concepciones, no se establecía diferencia sensible entre el hijo y el sobrino si las madres eran hermanas, ni entre padre y tío o hermano y primo. El sociólogo Lubbock concluye, acerca de la evolución del parentesco, que: "En los primeros tiempos no se consideraba a los hijos en igual relación con sus dos padres, sino que la marcha natural de las ideas ha sido: primero, que el hijo se hallaba unido por lazos naturales a la tribu en general; segundo, a su madre y no a su padre; tercero, a su padre y no a su madre; últimamente, a los dos".
    Entre los romanos, la distinción fundamental por razón de parentesco procedía de diferenciar la agnación, o parentesco jurídico fundado en la potestad del pater familias, de la cognación, el vínculo natural de los que tienen un tronco común. En virtud de tales conceptos, la nuera era más parienta que la bija casada, porque ésta dejaba de pertenecer a la familia del padre para formar parte de la del suegro. En la evolución jurídica de Roma, la voz de la sangre hizo oír finalmente la convicción de su acento y la cognación se erigió en el parentesco principal para el Derecho familiar y sucesorio. Hoy día, los términos de agnación y cognación se reservan para diferenciar el parentesco paterno del materno.
    El Derecho medioeval está influido en la materia no sólo por el Derecho romano, sino también por el Canónico, que introduce una diversidad en la computación de los grados, al contar solamente la línea más alejada del tronco común.
    El Cód. Civ. arg. define el parentesco como "el vínculo subsistente entre todos los individuos de los dos Sexos, que descienden de un tronco común" (art. 345). Ciertamente todos los que se encuentran en esa relación son parientes; pero la definición peca. de inexacta, porque en tal caso no tendrían relaw- ción de parentesco Adán y Eva con sus hijos.
    El Cód. Civ. esp, no define el parentesco. Se limita a establecer que su proximidad se determina por el número de generaciones, y que cada generación forma un grado. Considera a continuación los conceptos de línea y grado, lo mismo que el de tronco, esenciales en la materia, y que se consideran en sus voces respectivas.
    Las clases de parentesco, su noción e indicaciones principales, se abordan en las voces que a ésta siguen.
    La relación de parentesco es reciproca, pero no siempre llevan los parientes denominación igual. Por de pronto, en la línea recta no sucede jaipás así: pues al padre se opone el hijo, al abuelo el nieto, etc.
    Tampoco en la colateral si las líneas son desiguales, cual sucede entre tío y sobrino; pero sí reciben idéntico nombre los colaterales separados del tronco común el mismo número de grados: los hermanos y los primos. Además de los artículos concernientes a tales parentescos, v. MADRE e HIJA, en lo consanguíneo; y CUÑADO, NUERA, SUEGRA, SUEGRO y YERNO por razón de afinidad.
    Entre los cónyuges, aparte un casual vínculo familiar secundario (como el de ser primos hermanos o tío y sobrina), no existe parentesco, puesto que no hay procedencia común ni engendramiento de uno por otro; Dero social, religiosa y legalmente se estima que existe una unidad simbólica, mientras el nexo se mantenga en su integridad, (v. MARIDO, MUJER.) En cuanto a las múltiples repercusiones del parentesco en las distintas ramas del Derecho, sigue una síntesis.
    A. — En Derecho Civil. Son consecuencias del parentesco los múltiples derechos y obligaciones que la patria potestad entraña para padres, madres e hijos. De modo fundamental, la obligación alimenti- da con respecto a los hijos menores y a todos los parientes cercanos incapaces de ganarse el sustento. La unidad dé nacionalidad con relación al padre. La licencia o el consejo para que los hijos o descendientes puedan contraer matrimonio. Cuanto a la paternidad y a la filiación dice, con la secuela de reconocimientos y legitimaciones de hijos. La facultad de nombrar tutor a la prole, el ejercicio de la tutela y protutela y la integración del Consejo de familia.
    En realidad, en consonancia con lo antes expuesto, por no existir verdadero parentesco entre los cónyuges, todo el régimen matrimonial, aun siendo Derecho de Familia, debe quedar fuera de esta órbita, más estricta; si bien el matrimonio es no sólo base de una nueva familia consanguínea, sino la clave de que surja el parentesco por afinidad (v.e.v.).
    En el Derecho Sucesorio, el parentesco determina legítimas y mejoras. Los parientes integran los destinatarios de los bienes en las sucesiones intestadas. Se permite la sustitución hereditaria si los hijos son menores o dementes. Surgen incompatibilidades para suceder por existir vínculos parentales con notarios y confesores en la última enfermedad. El parentesco rige el derecho de representación en la rama descendente. De faltar el pariente a los deberes legales, o a la buena conducta en general, faculta al, testador para la desheredación. El parentesco origina tanto la reserva troncal como la viudal (V., además de las principales voces citadas, PARIENTES DEL TESTADOR.) En el capítulo de los Derechos Reales, el parentesco determina la exención de algunas obligaciones; tales como las del inventario y la fianza cuando los padres son usufructuarios de los bienes de los hijos. Los derechos de habitación y de uso poseen también relación íntima con la familia de su titular.
    En el Derecho de Obligaciones, además de las restricciones que para contratar se le imponen a la mujer casada, con la reiteración de no ser enteramente parienta del marido, deben citarse la incapacidad que los grados íntimos de parentesco crean para ser testigo, y más principalmente lá responsabilidad civil que a los padres corresponde por la culpa y negligencia de sus hijos menores o por hechos a ellos imputables.
    B. —- En Derecho Mercantil. La influencia del parentesco en esta rama jurídica es muy reducida, y más simplificadora de la patria potestad y de la licencia marital que las instituciones civiles, (v. COMERCIANTE.) C. — En Derecho Penal. El parentesco integra una modalidad de la legítima defensa, caracterizada porque el pariente acuda en socorro del ilegítimamente agredido, valiéndose de medios racionales y adecuados, y siempre que no haya habido provocación por parte del defensor, aun cuándo haya existido por la del pariente acometido por extraño (art. 8?, n? 5^del Cód. Pen. esp.).
    Constituye atenuante la vindicación próxima de una ofensa grave hecha a los ascendientes o descendientes y a los hermanos, sean legítimos, naturales, adoptivos o afines (art. 9?, n? 69).
    A los parientes más íntimos les alcanza la excusa absolutoria por encubrimiento, y la prevista por hurtos, daños y defraudaciones cuando unos parientes sean víctimas de otros (arts. 18 y 564).
    El parentesco resulta necesario para tipificar los delitos de parricidio, infanticidio, incesto y abusos contra la honestidad. En la mutilación para eximirse del servicio militar, el parentesco constituye atenuante (art. 427). (v. las principales voces citadas.) Dentro de lo penal, el parentesco merece consider- ración más extensa por cuanto constituye la única circunstancia mixta de la responsabilidad criminal. En el Cód. Pen. esp. de 1932 lo era también la publicidad, ahora tan sólo agravante. Por cierto que la reforma ha sido tan precipitada en este aspecto, que existe un notable descuido legal. En efecto, el capítulo correspondiente se denomina: "De las circunstancias que atenúan o agravan la responsabilidad criminal"... plural que ahora queda ancho para referirse tan sólo al parentesco. El precepto pertinente dice: "Es circunstancia que atenúa o agrava la responsabilidad, según, la naturaleza, los motivos y los efectos del delito, ser el agraviado cónyuge o ascendiente, descendiente, hermano legítimo, natural o adoptivo o afín en los mismos grados dèi ofensor" (art. 11).
    Entregada la interpretación del precepto a la jurisprudencia, ésta estima el parentesco casi siempre como atenuante en los delitos contra la propiedad, y tiende a ver en él agravante en los delitos contra las personas.
    Como concretas declaraciones del Trib. Supr. esp. figuran que el parentesco sólo puede hacerse extensivo a las personas determinadas taxativamente en el Código, y por ello no alcanza a tíos y sobrinos, pero sí a madrastras e hijastros. El parentesco por afinidad no se extingue por el hecho de morir la persona cuyo matrimonio lo creara. Se aprecia como atenuante en la defensa, aun ilegítima, de un pariente más íntimo; como en el trágico fratricidio por defender a la madre.
    Dentro del Cód. Pen. arg., se agrava la responsabilidad, a causa del parentesco, en los delitos de homicidio (art. 80), lesiones (art. 92), abuso de armas (art. 104), abandono de personas (art. 107), violación (art. 122), corrupción y ultraje al pudor (arts. 125 y 127), complicidad en delitos contra la honestidad (art. 133) y en la detención ilegal (artículo 132).
    D. — En Derecho Procesal. El parentesco es causa de recusación de jueces y magistrados, de tacha de testigos. Determina el nombramiento de defensor especial para los hijos si litigan contra los padres a cuya potestad estén sujetos. Otorga representación legal para comparecer en juicio en nombre de otros: como al padre con relación al hijo. Habilita para efectuar ciertas diligencias, como las notificaciones y citaciones.
    En el enjuiciamiento criminal releva de la obligación de denuncia y de la de declarar en causa donde el pariente cercano esté procesado, al menos en cuanto pueda significar acusación contra él.
    £. — En el Derecho Político. El parentesco significa por lo común restricción en este aspecto. Así, recelosas las repúblicas de las intrigas de las dinastías, sobre todo tras el ejemplo francés de Luis Napoleón, que luego de hacerse elegir presidente de la República se convirtió en emperador mediante un golpe de Estado, excluyen a las familias reales de la posibilidad de aspirar a la jefatura del Estado republicano. Así, el art. 70 de la Const. esp. de 1931 prohibía que fueran elegibles e incluso candidatos los miembros de las familias reinantes o ex reinantes de cualquier país, sea cual fuere el grado de parentesco que los uniere con el jefe de la misma.
    En grado menor, y ya con más carácter administrativo, para evitar inmoralidades en el ejercicio del poder público, se establecen determinadas incompatibilidades para desempeñar cargos públicos a los emparentados con el jefe del Estado, los ministros y otras altas autoridades o funcionarios.
    Contraer parentesco: emparentar, entrar en otra fámilia por afinidad legal o espiritual; es decir, por los vínculos de un matrimonio, de la adopción o del padrinazgo bautismal.
    Como complemento de esta voz, comprensiYá de casi todo .el Derecho I de Familia, v. AFINIDAD, AGNACIÓN, ASCENDIENTE, COGNACIÓN, COLATERAL, CONSANGUINIDAD, DESCENDIENTE, FILIACIÓN, PARIENTE, PATERNIDAD. (94, 1.746, 1.747, 2.007, 2.350, 3323, 4.999, 5.061.)

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